Música y poesía

La música y la poesía siempre han estado íntimamente unidas. La música obra en el sonido y el silencio, la poesía obra en la palabra. Sin embargo, las palabras también conllevan sonido y silencio. La música también conlleva significado por sí misma, igual que las palabras. Esta es la estrecha relación que las enlaza y funde.

Si nos remontamos a la antigua Grecia, encontraremos el concepto de poesía como creación, de tres tipos diferentes: lírica, dramática (teatral) y épica (narrativa). La lírica se llamaba así por ser poesía cantada, acompañada de una lira. Actualmente es la poesía lírica la considerada, de forma general y popular, como poesía. En aquella Grecia, los rapsodas y los aedas se dedicaban precisamente a esa poesía cantada.

https://www.youtube.com/watch?v=DrG1yDNo7VADe aquel contexto proviene el nombre de este proyecto, Evoéh, un grito de alegría y de júbilo. Desde que en el año 2009 compusiéramos siete canciones para cantar versos del poeta Miguel Hernández, nos hemos dedicado a la unión de música y poesía, tanto en la actualidad como del pasado.

Como creadores y enamorados de fundir música y literatura, hemos compuesto las siguientes obras (aunque todas ellas merecerán un artículo propio):

– Árbore da vida (aún en desarrollo): Rosalía de Castro escribió sus versos dedicados a la música, las canciones y los dichos populares de Galicia en su famoso libro “Cantares gallegos”. Árbore da vida en un concierto monográfico que canta los poemas de la genial poetisa con melodías de cantos tradicionales y alalás recogidas y transcritas en su contexto.

– El poeta del viento (editado en el año 2015): Subtitulado como “Versos y canciones de caminante”, es un ciclo de 12 piezas en homenaje al grandísimo poeta León Felipe. Fue nominado y finalista como “mejor album de música clásica” en los premios nacionales de la música independiente (MIN). Fue también la consolidación de nuestro proyecto “orquestal”, es decir, de nuestro sexteto de voz, guitarra, oboe, violín, viola y violoncello.

– Siete poemas de Miguel Hernández (editado en el año 2010): Fue el primer trabajo monográfico de música y poesía, en memoria de nuestro tan admirado poeta de Orihuela. En aquel momento fue grabado con voz y guitarra. Actualmente también lo interpretamos orquestado.

– Vivo sin vivir en mí: tanto Santa Teresa de Jesús y San Juan de la Cruz, escribieron sus propias ocho estrofas desarrollando la mística de “vivo sin vivir en mí”. Crearon un bellísimo juego de palabras con los varios sentidos del término muerte. Hemos creado esta canción seleccionando versos de ambos autores.

Como intérpretes, hemos buscado encuentros de poesía y música a lo largo de la historia. Hemos encontrado estas joyas que llevamos en nuestro repertorio:
– Por mayo era, por mayo: música anónima para el famoso “Romance del Prisionero” contenido en el Cancionero de Palacio.
Por mayo era, por mayo
cuando hace la calor,
cuando los trigos encañan
y están los campos en flor,
cuando canta la calandria
y responde el ruiseñor,
cuando los enamorados
van a servir al amor,
sino yo, triste cuitado,
que vivo en esta prisión,
que ni sé cuándo es de día,
ni cuándo las noches son,
sino por una avecilla
que me cantaba al albor.
Matómela un ballestero
¡Dele Dios mal galardón!
Cabellos de mi cabeza
lléganme al corvejón,
los cabellos de mi barba
por manteles tengo yo;
las uñas de las mis manos
por cuchillo tajador.
Si lo hacía el buen rey,
hácelo como señor,
si lo hace el carcelero,
hácelo como traidor.
Mas quien ahora me diese
un pájaro hablador,
siquiera fuese calandria,
o tordico, o ruiseñor,
que me lleve una embajada
a mi esposa Leonor:
que me envíe una empanada,
no de trucha, ni salmón,
sino de una lima sorda
y de un pico tajador:
la lima para los hierros
y el pico para el torreón.
Oídolo había el rey,
mandóle quitar la prisión.

– Recuerde el alma dormida: música que el vihuelista y compositor Alonso Mudarra, gran exponente del Renacimiento español, publicó en Sevilla en 1546, en sus “Tres libros de música en cifra para vihuela”. Canta las “Coplas a la muerte de su padre” de Jorge Manrique, de las cuales dijo Lope de Vega que “merecían estar escritas en letras de oro”.

Recuerde el alma dormida,
avive el seso e despierte
contemplando
cómo se passa la vida,
cómo se viene la muerte
tan callando;
cuán presto se va el plazer,
cómo, después de acordado,
da dolor;
cómo, a nuestro parescer,
cualquiere tiempo passado
fue mejor.

Pues si vemos lo presente
cómo en un punto s’es ido
e acabado,
si juzgamos sabiamente,
daremos lo non venido
por passado.
Non se engañe nadi, no,
pensando que ha de durar
lo que espera
más que duró lo que vio,
pues que todo ha de passar
por tal manera.

Nuestras vidas son los ríos
que van a dar en la mar,
qu’es el morir;
allí van los señoríos
derechos a se acabar
e consumir;
allí los ríos caudales,
allí los otros medianos
e más chicos,
allegados, son iguales
los que viven por sus manos
e los ricos.

Assí, que no hay cosa fuerte,
que a papas y emperadores
e perlados,
assí los trata la muerte
como a los pobres pastores
de ganados.

(…)

– Del salón en el ángulo oscuro: “Rimas y Leyendas” es la obra más célebre de Gustavo Adolfo Bécquer. En ellas aparece esta rima VII. La creación de música para acompañar al canto o a la recitación de varios de estos poemas, supuso una de las primeras obras para voz y piano del genial pianista y compositor Isaac Albéniz.
Del salón en el ángulo oscuro,
de su dueña tal vez olvidada,
silenciosa y cubierta de polvo
veíase el arpa.

¡Cuánta nota dormía en sus cuerdas
como el pájaro duerme en las ramas,
esperando la mano de nieve
que sabe arrancarlas!

¡Ay! pensé; ¡cuántas veces el genio
así duerme en el fondo del alma,
y una voz, como Lázaro, espera
que le diga: «¡Levántate y anda!».

– Canciones populares españolas: Federico García Lorca, además de poeta, fue un pianista enamorado del folklore y la tradición. Popularizó muchas canciones que él mismo grabó, junto a la Argentinita, en 1931 para “La voz de su amo”. De todas ellas, solemos interpretar “Las morillas de Jaén” (conocida también como Las tres morillas o Axa, Fátima y Marién), “Nana de Sevilla”, “Zorongo”, “De los cuatro muleros” y “En el café de chinitas”.

– As froliñas dos toxos: En 1951 el compositor catalán Eduard Toldrà compuso la música para este hermoso poema de Antón Noriega Varela.
¡Nin rosiñas brancas, nin claveles roxos!
Eu venero as froliñas dos toxos.

Dos toxales as tenues froliñas,
que sorríen, a medo, entre espiñas.

Entre espiñas que o ceio agasalla
con diamánte-las noites que orballa.

¡Oh do iermo o preciado tesouro!:
as froliñas dos toxos son de ouro.

De ouro vello son, mai, as froliñas
dos bravos toxales, ¡das devociós miñas!…